Compatibilidad Madera Yang y Fuego Yang en el saju
El Árbol es la leña que mantiene ardiendo al Sol: una pareja cálida y generosa, mientras la leña no se acabe.
En el saju, la madera alimenta al fuego, y aquí se nota a simple vista. Madera Yang le da al Fuego Yang algo sólido sobre lo que brillar: constancia, un plan, alguien que sigue ahí cuando se apagan las luces de la fiesta. El Sol, a cambio, saca al Árbol de su seriedad. Con él se ríe más, sale más y descubre que no todo tiene que ganarse con esfuerzo.
El riesgo es que el Árbol dé y dé hasta quedarse seco. El Sol necesita atención a manos llenas y la pide sin culpa, y el Árbol, que nunca se queja, puede llegar a sentirse un simple soporte de la vida del otro. Cuando el Sol tiene un bajón después de brillar mucho, el Árbol lo sostiene; cuando el Árbol se cansa, a veces nadie se entera.
Esta pareja dura cuando el calor también vuelve hacia el Árbol. Al Sol le sale natural animar a cualquiera, así que le basta con dirigir esa luz a casa: celebrar los logros del Árbol en voz alta, organizarle un plan sin que tenga que pedirlo. Y el Árbol puede aprender algo muy sencillo del Sol: decir "hoy necesito que me cuides tú".