Compatibilidad Agua Yang y Agua Yang en el saju
Dos corrientes que se juntan en mar abierto: mucha profundidad y aventura, y ningún puerto a la vista.
Dos Agua Yang se entienden en lo más importante para los dos: la necesidad de libertad. Ninguno le pide al otro que se quede quieto. Sus conversaciones van de la filosofía a un plan de viaje y de ahí a una idea de negocio, todo en la misma noche. Se fascinan mutuamente porque los dos piensan a fondo y ninguno se asusta de la amplitud del otro.
El tropiezo es que nadie ancla. Los dos se aburren rápido, los dos cambian de plan y los dos, cuando la cosa se pone pesada, tienden a desaparecer. Si a los dos les toca un mal momento a la vez, cada uno se va por su lado y nadie sostiene la relación. Pueden pasar semanas sin que ninguno dé el primer paso para volver.
Les va mejor cuando construyen un puerto propio, aunque sea pequeño. Una rutina compartida que no se toca, un proyecto en común con fechas, una casa que sea de los dos. No se trata de quitarse libertad, sino de tener dónde volver. Dos océanos sin costa se pierden en el horizonte; con un puerto, pueden explorar el mundo entero y siempre reencontrarse.